Moquillo en perros: Todo lo que necesitas saber sobre esta grave enfermedad

moquillo canino

El moquillo en perros es una de las enfermedades virales más temidas en el mundo veterinario. A pesar de los avances en medicina preventiva, sigue siendo una causa importante de mortalidad canina, especialmente en cachorros y animales no vacunados.

Por eso, si convives con un perro, este artículo es imprescindible para entender qué es el moquillo, cómo se transmite, sus síntomas, diagnóstico, tratamiento y, lo más importante, cómo prevenirlo eficazmente.

Vamos a verlo todo paso por paso.

¿Qué es el moquillo en perros?

También conocido como distemper canino, el moquillo es una enfermedad infecciosa de origen viral provocada por el Canine Distemper Virus (CDV), perteneciente a la familia Paramyxoviridae, la misma del virus del sarampión humano. Este virus ataca el sistema respiratorio, digestivo y nervioso central del animal, y se propaga con rapidez entre perros.

A pesar de no ser zoonótica (Es decir, el moquillo no es contagioso para humanos), sí representa una grave amenaza para los perros y algunos otros animales silvestres como zorros, mapaches, hurones o incluso pandas rojos.

El moquillo es contagioso: ¿Cómo se transmite?

Sí, el moquillo es altamente contagioso entre perros. El virus puede transmitirse a través del ambiente (Aunque es poco resistente por esta vía). La principal vía de contagio es mediante la inhalación de partículas expulsadas por animales infectados al toser o estornudar. También puede propagarse por contacto directo con secreciones corporales, orina, heces, agua o comida contaminada.

Incluso si un perro ha superado la enfermedad, puede seguir siendo contagioso durante varios meses (Pero no indefinidamente), por lo que el aislamiento y la higiene son fundamentales en la recuperación.

Factores de riesgo

  • Perros no vacunados.
  • Fallos vacunales en cachorros (Vacunación incompleta o interferencia de anticuerpos maternales)
  • Cachorros entre las 6 y 12 semanas.
  • Animales rescatados o de refugios.
  • Perros inmunodeprimidos.
  • Entornos con alta concentración canina (Residencias, parques, exposiciones).

Síntomas del moquillo en perros: ¿cómo identificarlo?

Detectar los síntomas del moquillo en etapas tempranas puede marcar la diferencia en el pronóstico. El problema es que muchas veces los primeros signos pasan desapercibidos o se confunden con otras enfermedades respiratorias o gastrointestinales leves.

Fase inicial (días 3 a 6 tras contagio)

  • Fiebre.
  • Decaimiento general.
  • Pérdida de apetito.
  • Leve secreción ocular o nasal.

Fase avanzada

  • Descarga nasal espesa y purulenta.
  • Tos persistente y dificultad para respirar.
  • Diarreas y vómitos.
  • Ojos rojos, conjuntivitis o úlceras corneales.
  • Deshidratación severa.
  • Ataxia (falta de coordinación).
  • Convulsiones o movimientos musculares involuntarios.
  • Cambios en el comportamiento.
  • Endurecimiento de las almohadillas plantares.
  • Lesiones cutáneas o erupciones.
  • Alteración del esmalte dental (en perros jóvenes).

Además, los signos neurológicos pueden aparecer incluso sin síntomas respiratorios o digestivos previos.

Moquillo en perros adultos: ¿Es igual de peligroso?

Aunque es más común en cachorros, el moquillo en perros adultos también puede presentarse, especialmente si no han recibido un plan de vacunación completo o si su sistema inmune está comprometido por edad o enfermedades subyacentes.

En estos casos, los síntomas pueden ser más sutiles o más lentos en desarrollarse, pero no por eso menos graves.

Formas clínicas del moquillo

El moquillo en perros puede presentarse en diferentes formas según la progresión del virus y la respuesta inmunitaria del perro (Recuerda que no todos los perros pasan por todas las fases):

1. Moquillo agudo

Es la forma más frecuente y se manifiesta con fiebre alta, secreciones oculares y nasales, vómitos y diarreas. A menudo se confunde con una gastroenteritis común.

2. Moquillo subagudo

Aparece cuando el virus llega al sistema nervioso. Aquí observamos síntomas como:

  • Convulsiones.
  • Temblores musculares.
  • Parálisis.
  • Cambios de comportamiento.
  • Incontinencia.

3. Moquillo crónico

Es más raro, pero posible, sobre todo en perros mayores de 6 años. Los signos pueden incluir:

  • Temblor de cabeza.
  • Parálisis progresiva.
  • Dificultades cognitivas.

La clasificación en agudo, subagudo y crónico no es universal y muchos autores prefieren hablar de formas sistémicas y neurológicas según órganos afectados.

Diagnóstico del moquillo en perros

Dado que los síntomas pueden confundirse con muchas otras patologías (Parvovirosis, bronquitis, leptospirosis, etc.), el diagnóstico requiere pruebas específicas:

Prueba diagnósticaDescripción
HematologíaAnálisis general de sangre que permite detectar alteraciones sistémicas.
PCRPrueba molecular para identificar el ADN del virus del moquillo. (Es la prueba de elección en fases activas de la enfermedad.)
SerologíaDetecta anticuerpos específicos contra el virus en la sangre. (Aunque puede ser difícil de interpretar en perros vacunados)
Inmunohistoquímica / BiopsiaUtilizadas en casos complejos para confirmar la presencia del virus en tejidos.

En Kivet, contamos con pruebas diagnósticas avanzadas para detectar el moquillo y otras enfermedades virales, permitiendo una atención rápida y precisa para tu perro.

¿Tiene cura el moquillo canino?

Actualmente no existe una cura antiviral específica para el moquillo, pero sí se puede tratar y controlar la enfermedad de forma sintomática. El tratamiento busca:

  • Mantener hidratado al animal (Vía oral o intravenosa).
  • Administrar antibióticos para evitar infecciones secundarias.
  • Controlar vómitos y diarreas.
  • Reducir la fiebre.
  • Soporte nutricional.
  • Medicación neurológica si hay convulsiones.

Es importante que sea un veterinario el que diagnostique la enfermedad y aplique los tratamientos necesarios para controlarla.

El pronóstico depende de varios factores: La edad del perro, el estado de salud general, si está vacunado, y el momento del diagnóstico. En perros que desarrollan la forma neurológica, la recuperación es mucho más complicada, y aunque algunos de ellos pueden sobrevivir, las secuelas serán permanentes, siendo la evolución muy variable entre individuos.

¿El moquillo deja secuelas?

Sí, algunos perros que superan el moquillo quedan con secuelas neurológicas permanentes, como temblores, ataxia o parálisis parcial. Otros pueden sufrir alteraciones dentales o visuales.

¿Cómo prevenir el moquillo?

La forma más eficaz de prevenir el moquillo en perros es mediante una correcta vacunación. Este virus, aunque es prevenible, sigue circulando en muchas zonas, especialmente donde hay baja cobertura vacunal. Por eso, seguir el calendario recomendado por tu veterinario es fundamental.

Calendario de vacunación contra el moquillo

Etapa del perroDosis recomendada
Cachorros (6-8 semanas)Primera dosis de la vacuna. Protege cuando los anticuerpos maternos empiezan a disminuir.
Refuerzos (8-16 semanas)Refuerzo cada 2-4 semanas hasta completar el esquema inicial.
Adultos y perros mayoresLos refuerzos pueden ser cada 1–3 años, dependiendo del protocolo y criterio veterinario

En Kivet, ofrecemos un calendario personalizado de vacunación según la edad, raza y entorno de tu perro, asegurando una protección efectiva desde sus primeras semanas de vida.

Además, te recomendamos que consultes nuestro artículo «Calendario de vacunación para perros«

Medidas complementarias de prevención

Además de la vacuna, existen otras acciones para reducir el riesgo de contagio, especialmente en zonas donde el virus puede estar presente:

  • Evita el contacto con perros no vacunados o con síntomas respiratorios.
  • Asegúrate de mantener actualizado su calendario de vacunas, especialmente si asiste a guarderías, residencias o parques.
  • Limpia y desinfecta regularmente comederos, bebederos y espacios comunes.
  • No permitas que tu perro olfatee o consuma restos en la calle, ya que pueden estar contaminados.
  • Realiza revisiones veterinarias periódicas incluso si tu perro parece estar sano. La detección precoz salva vidas.

¿Qué hacer si sospecho que mi perro tiene moquillo?

Ante cualquier síntoma compatible con moquillo, acude de inmediato al veterinario. Un diagnóstico temprano y el tratamiento sintomático adecuado pueden mejorar considerablemente el pronóstico.

En clínicas Kivet, nuestros profesionales están preparados para atender urgencias y realizar las pruebas necesarias con rapidez y precisión.

Moquillo y otras enfermedades que pueden confundirse

Algunos síntomas del moquillo son compartidos con otras patologías frecuentes en perros. Es importante diferenciarlas correctamente:

EnfermedadSíntomas similaresPrueba de diagnóstico
ParvovirusVómitos, diarrea con sangre, fiebreTest rápido fecal
Tos de las perrerasTos seca, fiebre, mucosidadExploración + radiografía
LeptospirosisFiebre, vómitos, problemas renalesSerología/PCR
Hepatitis infecciosaIctericia, fiebre, vómitosHematología y bioquímica

Aún así y como siempre decimos, es importante que sea un veterinario el que haga las pruebas pertinentes para que peda verificar el tipo de enfermedad de la que se trata y poder empezar el tratamiento cuanto antes.

En definitiva, el moquillo en perros es una enfermedad seria que puede tener consecuencias devastadoras. Aunque no siempre se puede evitar el contagio, la vacunación y una detección precoz hacen una enorme diferencia.

Ante cualquier duda, síntoma sospechoso o si tu perro no está vacunado, te animamos a acudir cuanto antes a tu clínica veterinaria Kivet más cercana. Juntos, podemos cuidar mejor de su salud y asegurarle una vida larga y feliz.

En Clínicas Kivet contamos con los mejores profesionales veterinarios especialistas en la salud de tu canino, además podrás beneficiarte de un plan de salud para ellos. Recuerda que tienes más de 50 centros veterinarios Kivet entre España y Portugal con un equipo de más de 250 profesionales para atender a tu perro.

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    Ana Ramírez

    Directora Veterinaria Técnica de las clínicas Kivet.

    REVISADO POR:

    Ana Ramírez. Licenciada en Veterinaria por la Universidad de Extremadura (2010), con más de 15 años de experiencia en clínica y gestión de equipos. Cuenta con un Máster en Investigación en Ciencias de la Salud, el Certificate in Advanced Veterinary Practice (Universidad de Liverpool) y un MBA por la UNIR.

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